domingo, 13 de mayo de 2018

Otro día difícil


Los ríos siguen mejorando y muchos se encuentran ya con su mejor caudal para pescar. No era el caso de nuestra última visita al río, quisimos pillarlo un poco alto con las esperanza de mover alguna de sus grandes truchas.


De esa forma y con una mañana realmente fría comenzamos a pescar las todavía heladas aguas de los ríos regulados. Eran pocos los sitios donde se podía cruzar pero tampoco era muy importante ya que existían buenas tiradas sin tener que arriesgar demasiado.

A primera hora de la mañana y al resguardo de la vegetación quedaba alguna efémera de la eclosión del día anterior. Un mago hembra de un bétido que no he sido capaz de incluir en ningún género.
Costaba mover truchas, el caudal no permitía derivar las ninfas al 100% de su efectividad por lo que tardamos en conseguir la primera captura. Fue ya avanzada la mañana cuando Jesús clavaba una de muy buen tamaño en la corriente que generaba un gran chopo tumbado en el río. La pelea fue larga, la trucha como es obvio no dio su aleta a torcer, además el caudal tampoco lo ponía fácil.




Pocos minutos tarde en conseguir mi primera captura la cual perdí a punta de sacadera. Me dio mucha rabia por lo caro que estaba siendo engañarlas. 


Ninfa de Epeorus sp.

Encontré está lamprehuela (Cobitis calderoni) muerta en la orilla, es un pez difícil de ver.
De vuelta al coche paramos de nuevo en una zona que suele dar buenas capturas. La vena pillaba lejos pero con algo de peso conseguí pescarla como yo quería. Fue en una de esas derivas perfectas en profundidad cuando conseguí clavar algo realmente grande y es que parecía que tenía clavado un tronco. Al principio no se movía, estaba completamente pegada al fondo, tampoco la podía forzar ya que resultaba inútil. Empezó entonces a moverse río abajo y yo con ella, sacando carrete como una loca, por momentos casi incontrolable, así que se me fue tan lejos que al final la perdí... Posiblemente se destensó en hilo por culpa de lo manazas que soy y por la gran cantidad de algas y ranúnculos que, pese a las crecidas, siguen siendo abundantes. Segunda trucha que perdía en la mañana y esta era trofeo.

La suerte quiso que a los 10 minutos del berrinche me entrara otra pintona bastante maja justo en la misma corriente.



Medianamente contentos nos fuimos a comer. Tras una buena sobremesa al sol de la primavera intentamos conseguir alguna captura más por la tarde pero resultó imposible, solo una más que Jesús tuvo al otro lado de la línea y que no pudo llevar a la sacadera. Por ahora seguimos con la escasez de capturas pero vendrán días mejores, seguro.

6 comentarios:

  1. Lástima Mario de esos trofeos perdidos. No obstante y por las fotos, alguna maja calló en la sacadera. No desesperes, los ríos irán dando lo mejor poco a poco y pescaremos más y mejor. Un saludo!

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    1. Sí, en el momento da mucha rabia... Pero bueno así es la pesca, seguiremos intentándolo.

      Un saludo Antonio.

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  2. Bueno, no estuvo mal la jornada. Me da que las próximas van a ser geniales, ya que los caudales adecuados estarán a punto de caramelo.
    Duro con ninfas y secas y que haya suerte.

    Saludos

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    1. Gracias Josiño, para este fin de semana vamos a la montaña de Riaño, a ver que nos depara... Un saludo!

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