domingo, 24 de junio de 2018

La gran eclosión


Tenía ganas de disfrutar de una buena eclosión en una jornada de pesca. Pocos ríos que tenga al alcance pueden ofrecer la puntualidad, en cuanto a actividad, como este río.


Sabía, o deseaba más bien, que las truchas tuvieran actividad arriba en cierto momento del día. Hasta que llegara ese momento, y también por no pisar mucho el río, comencé a pescar a ninfa en los cuatros sitios que permitían hacerlo sin entrar mucho.

Las pequeñas ninfas en liebre conseguían capturas desde el minuto uno. El bajo caudal no impedía que las truchas estuvieran bien colocadas para comer en las zonas más querenciosas. Las salidas de las corrientes sorprendían constantemente con el ataque de pequeñas ejemplares.





Avanzada la mañana comenzaron a emerger tricópteros pero poco a poco las efémeras se fueron haciendo con el espacio aéreo del río. Son esos momentos en los que notas que algo se activa en el río, empiezan a acudir también los pájaros al festín. No dudé en cambiar a mosca y atar un tricóptero como primer intento.


La eclosión fue muy abundante con una protagonista especia, la Ephemera danica. No aparecieron en gran cantidad y tampoco alborotaron a las truchas sobremanera.
Fueron muy abundantes los heptagénidos, se vieron Ecdyonurus y Rhithrogena a los que se les sumó gran cantidad de estos Epeorus sylvicola, reconocibles por su gran tamaño.
Las truchas tímidas al principio, no daban señales pero pescando al agua conseguí las primeras capturas. Pese a la predominancia de efémeras obtuve los mejores resultados con los tricópteros en ciervo que precisamente estrenaba en esta ocasión. Subían rápido, había que ser veloz en clavar (fallé muchas) y rara vez daban segunda oportunidad. No pasaba nada, en la siguiente postura fácilmente tenías a otra esperando.





Las truchas se iban animando y daban la oportunidad de pescar sobre cebada. Aquí ya exigían más lo que me obligó a ir cambiando de mosca. Prácticamente fueron tres las moscas que me dieron capturas de forma constante: el trico de ciervo, una klinkhammer amarilla en un 16 y el típico pardón en hackle.



Al final pude presenciar casi 3 horas de buena actividad arriba. He de decir que disfruté, el río es muy mosquero pero bastante difícil de pescar en ciertas zonas (deje más de una y de dos moscas en las ramas...). Sin embargo esto no hizo más que ponerle cierto picante a una jornada ya de por si entretenida.

10 comentarios:

  1. Pues estos dias atras hasta el viernes estuve afuera pescando varios rios como ese chicos y en sitios cerrados y la verdad que vi las mismas eclosiones aunque en uno la mayor fue al sereno pero m e ca,,,hacia tiempo no veia tanta ignita.Bonito relato,saludos.

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  2. Felicidades por la jornada, ya era hora de que pillarais un día asi.
    haber si sigue la cosa bien, a partir de ahora pinta bien.

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    1. Gracias! A ver estos meses calurosos que nos deparan,

      Saludos!

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  3. Debió saber a gloria Mario, me alegro un montón! seguro que vendrán más parecidos o mejores. Un saludo

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    1. Gracias Antonio, me lo pasé genial. Espero que así sea.

      Un saludo!

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  4. Preciosas capturas en un entorno maravilloso.
    Las dánicas son espectaculares, al igual que las picadas en superficie. Tendrás que practicar la velocidad de clavada jejeje.

    Saludos

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    1. Jeje pues sí, pero con esa efectividad me doy con un canto en los dientes. Gracias Josiño, un saludo!

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