domingo, 30 de septiembre de 2018

Lujo otoñal


Tras varias semanas sin tener contacto con el río había muchas ganas de pasar una jornada de pesca en uno de los ríos que no nos podemos perder en otoño.

Después de un verano de aguas frías y altos caudales el Esla en otoño se convierte en un gran río calmado, un gigante tranquilo que en esta época nos enseña sus mejores galas para despedir la temporada de pesca. Son días en los que la presencia de insectos, pese a sus todavía frías aguas, es abundante desde primeras horas del día. Destacan sobre todo las moscas pitillo, tricópteros y efémeras varias como los Ecdyonurus y pequeños bétidos.


Posiblemente Ecdyonurus venosus subimago macho.
Las mañanas frías dan paso a atípicos días calurosos pese a la época en la que nos encontramos, a primera hora cuesta permanecer mucho tiempo metido en el agua pero las capturas se suceden desde el principio lo cual facilita mucho las cosas. Las truchas presentaban una actividad voraz bajo la superficie, atacaban las ninfas muy rápido lo que provocaba mucho fallos en la clavada y revolcadas infructuosas.





Mientras tanto en las zonas de tabla las aguas permanecía tranquilas sin signos de actividad en superficie por lo que seguimos pescando las ya calmadas corrientes que ofrece el río. Las capturas seguían a buen ritmo; truchas muy luchadoras de tamaños muy entretenidos.


Llegamos a una tabla donde varias truchas se cebaban de forma constante, una tabla muy parada en la que nos resultó imposible llevar ninguna a la sacadera, solo Jesús tuvo una pequeña oportunidad con una trucha que tomó recelosa la mosca y que no pudo clavar bien. Era hora de comer tras una mañana intensa y divertida.



Por la tarde quisimos volver sobre los mismos pasos hasta que una tormenta nos sorprendió; vino bien para refrescar el ambiente y pensamos que quizá en las tablas se produciría algo de actividad tras el paso de esta nube. Las capturas a ninfa estaban siendo constantes hasta el momento de la luvia, incluso Jesús consiguió levantar a una trucha de la corriente gracias al tricóptero. Pero como digo, a partir de ahí las truchas dejaron su actividad y nuestra espera en la tabla con la esperanza de ver alguna trucha a tiro resultó infructuosa.


Tras un fenomenal pero cansado día de pesca era momento de recoger y volver con la alegría de encontrarnos un río dispuesto y muy generoso en capturas.

8 comentarios:

  1. El esla en otoño mostrando su mejor cara,bonitas truchas y preciosas fotos ya queda el ultimo suspiro a seguir disfrutando.
    Un saludo

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    1. Así es Mikel, hay que aprovechar estos últimos días que en nada los estaremos echando de menos jejej

      Un saludo!

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  2. Fantasticas truchas, que envidia me dais, este otoño tengo que preparar oposiciones y no toco el río desd ehace tiempo, como lo añoro. un abrazo y ha distrutar de lo poco que queda.

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    1. Gracias Jose Antonio, ánimo que seguro que en nada estas pescando.

      Saludos!

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  3. la clave del otoño sea donde sea en el mundo,es esperar el momento clave de la transicion.hay pescadores que ni las huelen y es por que se creen que sept 15 ya es otoño sin considerar el clima en los previos dias que podria ser una prolongacion del verano.felicidades,saludos.

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    1. Tuvimos suerte de pillar un día ideal de actividad, a seca están muy difíciles aunque solo probamos en tablas... Igual si hubieramos insistido más en las zonas de corriente hubieramos conseguido más a seca. Pero bueno, aun nos quedan un par de salidas antes de que se cierre.

      Un saludo Farioreo!

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  4. Pues sí que hubo baile con las truchas jejeje. Da gusto llegar y toparse con un día así. A pesar de todo, hay que tener mano para obtener resultados.
    Enhorabuena por todas las capturas y un saludo.

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    1. Todo influye Josiño pero si ellas ponen de su parte la cosa cambia bastante jeje

      Un saludo y gracias!

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