jueves, 11 de julio de 2019

Mejor de lo esperado


Entramos en una época bastante complicada para pescar truchas a mosca. Los días son calurosos y generalmente muy despejados; además la mayoría de ríos empiezan a tener muy mermado su caudal provocando que los peces pasen la mayor parte del día en una actitud muy a la defensiva. Debido a todas estas condiciones se saben más vulnerables a todo tipo de depredadores haciendo que sea mucho más difícil engañarles.

En esta línea parecía que iba a trascurrir la jornada ya que un sol radiante auguraba un día complicado. Además preveíamos un caudal algo corto pero un desembalse el día anterior hizo que estas condiciones cambiaran bastante. Así que con estas cartas nos dispusimos a intentar arrancar alguna trucha de estas frías corrientes.


Se hacía necesario utilizar perdigones pesados, generalmente los solemos acompañar de ninfas de pelo de liebre o faisán. Con este cóctel poco tardamos en obtener las primeras capturas, truchas de 20-25 cm que atacaban las ninfas de forma rabiosa ya que se notaba  muy bien el tirón de la picada, entraban indistintamente a las dos imitaciones señal de que estaban activas en distintas profundidades. 




Tanteando varias corrientes durante la mañana conseguimos bastantes capturas, todas de similar tamaño. En un buen pozo entre árboles caídos logré clavar una bastante maja con los perdigones más pesado pero la perdí muy cerca de la sacadera. Una pena ya que era la mejor del día hasta el momento, mediría en torno a los 35-40 cm.


Tras una tranquila comida a pie de río y con el calor golpeando bastante fuerte volvimos con las ninfas a varías corrientes que no habíamos podido pescar por la mañana. Las truchas que entraban lo hacían generalmente aguas abajo, muchas veces en el momento en el que las ninfas van levantando en el final del recorrido. En una de estas derivas de nuevo clavé una muy buena, al menos esa es la sensación que me dio, note mucho peso al otro extremo pero duró poco prendida, me llevó todo.



Mientras tanto, la actividad arriba parecía que aumentaba y Jesús se entretenía con varías truchas que se cebaban de forma activa en una tabla cercana. Me uní a él y pescamos ya lo que nos quedaba de jornada. Con la misma caña y mosca fuimos alternando oportunidades, las truchas estabas con la mirada puesta arriba en las zonas de aguas más rápidas. Era raro no levantar las truchas que se delataban por si mismas cuando comían arriba; pequeños bétidos coparon el grueso de la eclosión pero en poca cantidad. La mosca que nos dio estos excelentes resultados fue una sencilla efémera de antron crema y CDC montada en un 18.



Poco a poco las truchas fueron cesando la actividad y ya, suficientemente satisfechos, decidimos recoger y merendar algo antes de salir para casa. Nos llamó la atención mucho la variabilidad en cuanto a libreas de todas estas preciosas truchas, todas muy dispares.

La verdad es que las condiciones a primera hora de la mañana para nada nos hicieron pensar en una jornada de tantas capturas y menos en que las truchas estuvieran tan dispuestas; sorpresas que a veces nos llevamos los pescadores.

2 comentarios:

  1. No esta mal aunque para mi hubiera sido peor pues las ninfas mias se mojan poco.saludos

    ResponderEliminar
  2. En esta época es bastante complicado hacer comer a las grandes si no es a primera o ultima hora del día... aunque los peces "estandar" tambien son muy divertidfos si están activos.Últimamente, cómo más estoy disfrutando, es haciendo jornadas de 7 a 10 de la mañana. En estos días de calor sienta bien salir temprano al fresco y volver a casa lleno de energía.
    Un saludo!!

    ResponderEliminar