lunes, 9 de septiembre de 2019

Aguas frías, truchas difíciles


Primera jornada en este recién estrenado mes de septiembre con un cambio de planes de última hora. Cogimos el coto de Garaño allá por enero por sorteo con la esperanza de que los caudales fueran los normales tras la época de riesgos pero no fue así, 24 m3 se antojan una barbaridad para pescar un río como el Luna. Consultando hoy mismo los datos del SAIH he visto que ya ha bajado a 8 m3 en pocos días, cometimos un error de una semana en la fecha de elección del coto, mala suerte.

Como decidimos no ir a este acotado optamos por una jornada más tranquila y cercana en un tramo conocido del Esla. También con desembalse pero con un caudal más asequible fuimos a sabiendas de lo que nos encontraríamos por lo que pescamos las zonas conocidas en los momentos que creímos mejores en esta época.

Bastante frío en las primeras horas de la mañana, apenas había 8ºC cuando llegábamos al río, aunque el sol no tardaría en ser nuestro aliado dejando un ambiente en el que se estaba muy a gusto con una simple manga larga. Nos pusimos manos a la obra con las ninfas, ninfas de cierto peso ya que el agua tenía bastante fuerza. En el primer lance Jesús conseguía ya la primera trucha del día y, en el segundo, se le escapaba otra en la misma corriente. Casi dos de dos, algo increíble y prácticamente imposible. las truchas estaban bastante activas pero era complicado buscar su localización exacta en tablas tan grandes. No tardé en conseguir varias capturas al igual que mi compañero, lo que nos hizo estar bastante entretenidos en estas primeras dos horas. 




Cambiamos de zona subiendo hasta otra corriente cercana, más estrecha en la que solo Jesús consiguió dos truchas de tamaño similar a las anteriores. Fue sobre las 12:30 cuando nos percatamos de varias truchas cebando en la tabla lenta próxima. La eclosión de ignitas consiguió llamar la atención de nuestras amigas, no de forma frenética pero sí de forma suficiente como para tenernos entretenidos bastante rato.




Truchas muy selectivas que nos hicieron sudar de lo lindo, cambiando constantemente de mosca pese a saber que estaban comiendo ignitas emergentes. Al final y tras mucho trabajo pude sacar un par de truchas después de perder una a punta de sacadera y otra que se llevó la mosca en la clavada. Para mí suficiente premio para como estaba la cosa, muy duras y muy selectivas, pienso que más que por la imitación de mosca en sí, por la presentación y deriva de la mosca ya que hasta que no pusimos el 0,10 no tuvimos oportunidad.


Las Serratella ignita coparon la eclosión en las horas centrales del día. En las imágenes vemos a dos subimagos de esa eclosión, macho y hembra.
De vuelta al coche para comer y poner punto y final a la jornada tanteamos una corriente más lenta y profunda en la que salió una trucha más junto con varias que conseguimos revolcar sin éxito. Un día bastante satisfactorio en capturas pese a las frías aguas, las truchas están muy difíciles arriba pero pero la emoción de conseguir resultados en estas condiciones sube la moral a cualquiera.


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