Eclosiones de otoño


Seguimos aprovechando los días disponibles ante el ya cercano fin de temporada aunque el tiempo no acompañe como en esta ocasión. La previsión meteorológica era bastante mala con frío y mucho viento, en un día en el que no se superaron los 12ºC de máxima. 


Pues con buen abrigo y con el cuerpo templado con un buen café a pie de río comenzábamos a tentar las posturas que, a priori, tenían mejor pinta. Las truchas se hacían desear, la baja temperatura en el ambiente nos hacía pensar que iba a estar complicado que se activasen pero poco a poco y con paciencia fuimos engañando los primeros ejemplares.



Pese al bajo caudal nos vimos obligados a poner ninfas de mayor peso por culpa del aire lo que provocaba también muchos enganchones y líos con el hilo. Las truchas que entraban en general eran de una talla contenida, las capturas no fueron abundantes pero si constantes por lo que nos tuvieron entretenidos hasta la hora de comer.


Tras una tranquila comida en una zona de aprisco volvimos a intentar tocar algún pez más ya con un ambiente más templado pero con el incesante viento molestando en cada lance. Las condiciones no es que fueran las mejora para la aparición de mosca pero, sorprendente, fue uno de los días que más variedad de efémeras observe por el río.


Estas Rhithrogena sp. aparecieron en poco número durante la tarde, emergiendo en las tablas
Los Ecdyourus, como este E. venosus, aparecieron durante todo el día con un pico en las primeras horas de la tarde emergiendo abundantemente desde las orillas
También se vieron algunos ejemplares de Serratella ignita, estos ya cada vez menos abundantes en estas fechas
Estos Baetis sp. fueron los reyes de la eclosión, volaron en gran número en las primeras horas de la tarde. Emergían en las tablas permaneciendo bastante tiempo en la lámina de agua. Al contrario que otras veces no suscitaron apenas interés por parte de los peces


Pese a todo este menú disponible las truchas en superficie apenas daban signos de presencia, por momentos la eclosión, sobre todo de betidos, fue abundatísima pero las cebadas eran muy aleatorias y casi nunca repetían.


Jesús intentaba engañar a alguna de estas recelosas truchas luchando contra el viento pero apenas consiguió alguna subida que ni pudo materializar. Yo, por mi parte, seguía pescando a ninfa y sacando alguna que otra truchilla, tampoco es que se volvieran locas con la emergencia de todo ese arsenal se moscas.


Con el sol bajando el ambiente volvía a ser bastante frío, ya sin mosca por el río todavía tuvimos tiempo de sacar algún pez mas como esta robusta trucha que sacó Jesús sobre la bocina.



En definitiva un día de pesca bastante duro, aunque no lo parezca son unas truchas muy trabajadas ya que con las condiciones que había era imposible hacer dos lances correctos seguidos. Todavía me dará tiempo a acercarme un día más al río antes del cierre, a ver si el tiempo acompaña en esta recta final.

Comentarios

  1. Cuanto me queda por aprender de entomología jejeje. Y es importante a veces, para no irse de bolo para casa.
    La última pintona es preciosa.
    Enhorabuena por una jornada que ya será de las últimas.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Pienso que sí es importante saber aunque hay veces, como es el caso, que no nos sirvió de nada jeje Intentaré ir un día más a ver si hay suerte, saludos!!

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