Aprovechando las oportunidades

Hacía mucho que no pescaba el río Arlanzón. Pese a su cercanía, es un río al que no solemos ir demasiado, generalmente tentados por otros ríos de mayor porte, pero en esta ocasión me apetecía echar un rato de principios de junio en esas aguas.

La verdad es que me encontré un río bastante corto de agua y muy cerrado, muy poco andado y en muchos tramos comido por la vegetación. Tenía en el recuerdo un par de buenas zonas accesibles y abiertas para pescar a mosca y a ellas me dirigí.

Era media mañana cuando comencé a pescar, el sol ya empezaba a golpear con fuerza y las sombras se agradecían. Até un parachute rojizo en un 16 y escudriñé todo los recovecos que lasvegetación y mi técnica me permitían. Las nobles truchas no tardaron en sucumbir a tan suculento bocado en un ambiente en el que la presencia de mosca era prácticamente inexistente.



La lástima era que me comía los pequeños tramos muy rápido, sí que conseguía truchas pero en seguida me tocaba escapar como un gato por esas densas orillas. Fueron yo creo que unas cuatro horas de pesca con mucho calor en las que apenas pude ver mosca volando por el río, alguna E. danica y pequeños betidos que levantaban el vuelo torpemente.



Una pena no poder aprovechar bien el río ya que es realmente divertido pescarlo al agua. Donde tu intuición te dice que puede haber una trucha la hay, y si además están dispuestas en esas bonitas posturas colocar la mosca se convierten en un divertido reto para el mosquero.


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